Con
Doble M
Por:
MDH. Marlon Mora
En estos días
los medios de comunicación nos han ahogado con noticias
sobre la corrupción en las últimas gobernaciones
el ingrediente que los convierte en noticia además
de ser expresidentes haber gobernado para ellos antes que
para el pueblo. Por eso, hoy me decidí a hablar sobre
la honestidad un valor olvidado para muchos.
Me comentaba Jorge Delgado, un buen amigo de mi comunidad,
que la honestidad siempre ha sido uno de los valores más
importantes y lastimosamente perdido por las últimas
generaciones, la razón las personas buscan la manera
más sencilla de hacer las cosas: robando, no pagando
o “haciéndose los majes”
“Antes uno no necesitaba de un abogado para un crédito
bastaba con dar la palabra, afortunadamente todavía
existe gente buena”, me comentó en su momento
Jorge a quien siempre he admirado por sus luchas en pro
de la escuela. Ojala tuviéramos más Jorges
con espíritu colaborativo en nuestras municipalidades
de seguro las cosas serían muy diferentes.
La honestidad es algo que se puede enseñar desde
que uno está pequeño y va desde la sencilla
situación de respetar lo que no es mío como
el lapicero de mi compañero hasta la mujer que no
es mía…
Es un valor difícil de encontrar, pero es bello profesarlo
porque donde uno esté puede levantar la cabeza y
no esconderse por el miedo a que le digan sinvergüenza.
Seguramente, muchos de los catalogados con semejante sobrenombre
desearían disfrutar de la tranquilidad. Por eso,
los invito a inculcar desde tempranas edades un valor en
desuso y para nada pasado de moda: el ser honesto.
Su práctica en la pobreza extrema abre puerta, créditos,
respeto y no hay porque esconderse ni bajar la cabeza…
que más les puedo decir… los que lo practican
les ruego nunca cambien y los que no pertenecen al club
aún no es tarde para entrar.
Porque cuando sea ya tarde solo serán un número
más en el sistema penitenciario, si tienen suerte,
porque también serán calificados por la divinidad
en el más allá.
Y en aquel lugar de seguro si pensarán en el porqué
no aprovecharon mi invitación.
Envíado
por: Marlon Mora
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