El
idioma
Durante muchos años, estuvimos hablando mal sin darnos
cuenta de lo atrasados que éramos.
Los niños leían revistas en vez de comics,
los jóvenes hacían fiestas en vez de parties,
los empresarios hacían negocios en vez de bussiness,
y los obreros, tan corrientes, comían en la porta-viandas
en vez del tupper-ware.
Afortunadamente, todo esto ya ha cambiado.
No es lo mismo decir bacon que tocino, aunque tenga igual
de grasa, ni vestíbulo que hall.
Las cosas en inglés, son mejores y cuestan más.
Ya no tenemos centros comerciales, ahora son todos shopping
malls.
Mientras en otros países toman del inglés
las palabras que no tienen, nosotros, más modernos,
hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta.
Ahora no tenemos sentimientos, sino feelings, que es mucho
más elegante.
Y de la misma manera, sacamos tickets, compramos compacts,
usamos kleenex, comemos sandwichs, hacemos camping y los
carteles que anuncian rebajas, dicen Sale.
Obviamente, esos cambios de lenguaje han cambiado nuestro
aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante,
es decir, más fashion.
La gente ya no corre; hace jogging; ya no pedalea, hace
spinning, ya no estaciona; usa el parking.
El jefe ahora es el boss, y esta siempre en meetings con
la public-relations o va a hacer bussiness junto con su
secretaria, o mejor, assistant.
En su maletín de mano, lleva tan solo una lap-top
con fax-modem, y por si acaso una Palm.
En la televisión, presentan shows en lugar de programas
de variedades, y si es muy indecente, se le pone reality-show
para despistar a la censura.
Ya no hay tandas de anuncios, sino spots, que de todas maneras,
nos hacen cambiar de canal o hacer zapping.
Los importantes son vips; los auriculares, walk-man; los
puestos de venta, stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras,
baby-sitters, y los derechos de autor, royalties.
Lo único que nos falta para ser desarrollados y vivir
bien es deshacernos de las únicas dos palabras que
hasta ahora no hemos encontrado en inglés:
Chorizo y pereza.
Envíado
por: Otto Peñaranda Guzmán
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