Con
Doble M
Por:
MDH. Marlon Mora
Para finales del
año pasado compartí una tertulia en Coronado
sobre el tema de Las Posadas. Y el encargado de la charla,
un señor con más de 50 años de hacer
rezos del Niño, dijo lo positivo de rezar siempre
en familia así como las múltiples bendiciones
que nos trae.
“Cuando uno tiene una intranquilidad algo por dentro
que no le deja en paz, basta con rezar un rosario y el Espíritu
Santo nos tranquiliza.
Prueben y verán”, sentenció en su momento
don Abelino, en Kaffa un café en Coronado donde semana
a semana se realizan tertulias.
Sin embargo, conversando en privado con este especialista
en hablarle al Señor me comentó que es difícil
en la actualidad encontrar esa afinidad de la gente joven
para orar.
Hoy a mis 27 años me llena de orgullo decir que desde
muy pequeño mis padres me enseñaron a rezar
el Rosario y cuando tenía nueve años ya hacía
el rezo del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo
y año con año nunca falto a ese diálogo
con Dios y La Virgen María.
Lastimosamente, siento que en estos tiempos se ha perdido
aquel legado de nuestros abuelos. Sería bueno que
las nuevas generaciones se empapen sobre el tema y tengamos
en nuestra comunidad varios jóvenes interesados en
rescatar tan noble acción.
En el rosario de mi abuelito Mariano y abuelita Adilia me
llevé una linda sorpresa empezado el rosario llegó
mi tía Milda Fernández acompañada de
mi primito Luis. Cuando Luis me vio en medio de aquel grupo
de personas me sonrió y se dirigió presuroso
a chocarme la mano mientras se sentaba al lado derecho de
un amplio sillón de cuero de casa de la abuela. Para
ese momento, ya estaba iniciado el primer misterio.
Lo sorprendente de aquella noche sería escuchar a
Luisito rezar y cantar durante los 40 minutos del rosario,
pese a tener una edad en la que a pocos les gustan estas
actividades.
Definitivamente, la guía de mi querida tía
ha sido fundamental en su vida. Al finalizar, el rezo lo
felicite y de cierta forma sentí que en pequeños
como él podemos tener esperanza de cosas buenas para
nuestras familia, nuestro país… que tanto lo
necesita.
Recemos juntos en familia y podremos probar lo que nos decía
don Abelino.
Envíado
por: Marlon Mora
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